lunes, enero 23, 2006

 

La EXPO y su mascota


Llevo tiempo sofronizándome cada vez que veo a la recién electa mascota de la EXPO de 2008 en Zaragoza. Me ha estado causando un serio problema de reflujo gastrointestinal que he intentado contener pero llegado el momento mis vísceras han vencido y la arcada ha sobrepasado el garganchón provocando a la escritura de este comentario.
El tema de las mascotas de expos, olimpiadas y saraos varios es digno de estudio. Siempre son elegidas por sesudos cráneos entre las propuestas de reverenciados artistas y publicistas, y parece que casi nunca aciertan con los gustos populares. Entiendo que pretendan encerrar en el monigote mensajes y contenidos que democraticen el evento. Tal vez ese es el problema pues en un grafismo sencillo (ha de serlo, siempre es condición sine qua non) no podemos meter todo lo que se desea que simbolice. Tengo la sensación de que lo que menos importa es la factura del monicaco como la factura del costo del proceso de selección. Cuán caro nos sale elegir algo tan.... indescriptible como esa especie de salpicadura seminal con ojos de angula que se supone es una gota de agua que encierra todo el significado de la EXPO 2008, el agua, y bla bla bla.
Digno del equipo de diseño de Apple, el moñaco no hay por dónde cogerlo. Realmente hasta el aspecto es baboso y resbaladizo y como que da cosa.
Y ahora voy con el nombre. En un alarde de generosidad democrática han sacado a la calle la propuesta de dar nombre y votar públicamente (a través de "desinteresados" SMS) cuál nombre quiere el Pueblo. Pero hasta en esto se siente como una especie de toreo del vulgo por los Señores. Todas las votaciones populares en prensa, internet y demás medios indican nombres entre los cuales no está el que han decidido (perdón, el presuntamente más votado) ponerle.
Gotika, así, con "k", no con "c" como sería la manera popular. Tal vez si en vez de ser blanca sacaran una versión en color negro podrían llamarle Gótica, por ejemplo.
A mi, personalmente me da igual. Esto es otra guerra de políticos e industriales que van a buscar posiciones y a echar mano a la caja. Lo malo es que toda esta movida nos cuesta dinero a los de a pié. Los impuestos se han disparado a niveles de bandolerismo fiscal y todo para pagar los gastos de la EXPO de los... gotikones. Y a los que hemos pagado las expropiaciones (de la mejor huerta que quedaba en Zaragoza), los pabellones, los puentes (al menos estos eran necesarios), con las tasas de aguas, basuras, circulación, multas abusivas, etc. no nos darán un pase gratuíto para visitarla. Cada vez que queramos ir de cicerones con las visitas foranas para fardar de EXPO tendremos que rascarnos el bolsillo, y no poco, seguro.
Y yo pensaba que los chorizos eran unos embutidos.

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